La anchoa (con nombre científico Engraulis encrasicolus) es un pescado azul con un gran valor debido a sus beneficiosas propiedades. Recibe diferentes nombres según dónde nos encontremos, en el País Vasco se le llama anchoa, y si se macera en vinagre pasa a llamarse boquerón, en la zona de Cantabria se denomina bocarte mientras que en el sur de españa recibe el nombre de boquerón.

Físicamente, la anchoa mide unos 15cm de largo en ejemplares adultos, tiene un morro puntiagudo, una mandíbula inferior corta y presentan una franja plateada sobre los costados, que desaparece según los peces crecen.

En cuanto a su distribución, es numerosa en el Mediterráneo y a lo largo del atlántico, desde Sudáfrica hasta Noruega. En invierno además suele haber grandes concentraciones en la costa sur de Inglaterra y Gales. Es en primavera cuando se acercan a nuestras costas y comienza la campaña de pesca. En Nardín solamente utilizamos anchoas pescadas en el Cantábrico.

Anchoa del Cantábrico

Al tratarse de un pescado azul, comparte propiedades con el bonito del norte y la caballa de las que ya hemos hablado, como por ejemplo su gran aporte de Omega 3 y ácidos oleicos, que son un tipo de grasas muy saludables, indispensables para el correcto funcionamiento del organismo. Además por supuesto de su exquisito sabor.

Entre las numerosas propiedades de las anchoas en conserva, se encuentran el ya mencionado aporte de Omega 3, que entre otras cosas ayuda a disminuir el colesterol (el popularmente conocido “colesterol malo”) que puede obstruir las arterias. Gracias a la combinación de su bajo valor calórico y su alto valor proteínico, son especialmente recomendables durante la infancia, adolescencia e incluso durante los embarazos dadas las mayores necesidades proteicas durante estas etapas.

Su sabrosa carne es una gran fuente de potasio, hierro, fósforo y calcio y vitaminas de los grupos A, B y D que ayudan a fortalecer los huesos, fortalecer el sistema inmunitario e incluso en la prevención de la aparición de algunos tipos de cáncer.

Como acabamos de ver, el consumo de anchoas en conserva es altamente recomendable para gran parte de la población, teniendo que tener cuidado con su consumo quienes tengan algún problema con el ácido úrico ya que un consumo excesivo puede llegar a causarles problemas de salud.

Para finalizar, solo queda ensalzar su riquísimo sabor, su delicada textura y su versatilidad a la hora de consumirlas. Para mantener la calidad y el sabor del que hablamos, en Nardín solo compramos las que podemos producir durante el mismo día, de esta forma mantienen su sabor y textura asegurando la máxima calidad.

Nuestras anchoas del Cantábrico son envasadas con aceite de oliva de la mayor calidad, para preservar todo su sabor hasta llegar a tu mesa. En nuestra tienda online disponemos de múltiples formatos para poder degustarlas ¿A qué esperáis?

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